EL VIAJE DE ALBA

Aventuras para despertar la consciencia 

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Muchas gracias por tu interés en el libro

 

EL VIAJE DE ALBA 

Este libro lo escribí con mucho cariño cuando mi hija tenía catorce años, la misma edad de Alba (la protagonista). Todas las aventuras de Alba están inspiradas en hechos reales. Expone situaciones conflictivas o problemáticas reales a las que se afrontan estos jóvenes en su vida diaria en México.

 

El libro pretende ayudar al pre-adolescente a lidiar con todos estos temas. Se ha usado durante años en distintas escuelas mexicanas en la clase de desarrollo humano con mucho éxito y agrado por parte de los adolescentes. Lo que lo hace una guía no sólo para ellos, sino para sus educadores, padres y psicólogos.

¡Que lo disfrutes!

Sílvia

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SINOPSIS 

 

Alba es una pre-adolescente que por motivos de trabajo de sus padres siempre ha estado viajando por el mundo. Ahora llega a México. Como proceso de adaptación y comprensión de las culturas y actitudes de los seres humanos los padres de Alba le han enseñado un esquema de valores. Este esquema le ayuda a comprender mejor el por qué la gente actúa como lo hace, cómo convivir ante tanta diversidad de opiniones y cómo ayudar.
 
Alba escribe sus experiencias en la escuela y en México, dejando entrever en sus aventuras la problemática principal de estos lugares comparado con otros países. Cada historia es un foco de debate. Al final de cada una de ellas hay un apartado de “medita y debate” que ayuda a ampliar la visión y a profundizar sobre todos estos temas.

La finalidad de este libro de aventuras, además de entretenido y multicultural, es despertar la consciencia del pre-adolescente sobre la problemática en la que se encuentran envueltos. Aprender a observar nuevas perspectivas, comprender distintas razones y buscar soluciones. Un libro de auto-superación que invita a tomar acción para transformar las dificultades que afrontan día a día. Todo ello, con humor y entretenimiento.

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ÍNDICE 

                                                                                                                                                                

 

Alba

1.  ROJO

   La estructura familiar

   Hogares sin recursos

   La ausencia familiar compensada con dinero

   El camino equivocado hacia la prosperidad

 

 

2.  NARANJA

 

   La exploración y expresión de las emociones

   La culpa tras la ignorancia

   La manipulación y bulimia de Ana Claudia

   Los límites del machismo y el alcohol

   Guadalupe ante el chantaje emocional y la droga

 

 

3.  AMARILLO

 

   La formación de la individualidad

   Elegir el futuro

   Competitividad, control y abuso

   Rebelde o responsable

   De tal pensamiento, tal autoestima

 

4. VERDE

 

   Las relaciones sociales

   Los celos de Víctor

   El noviazgo ideal

   Grandes amigas, grandes valores

   Demasiado amor

 

 

5. AZUL CIELO

 

   La comunicación

   Un concepto sutil de la mentira y la honestidad

   Lo que me identifica

   La creatividad y libre expresión de Alexia

   Negociar con adultos que no escuchan

 

 

6.  AZUL ÍNDIGO

 

   La visión de las cosas

   Imitar arquetipos y reconocer patrones

   Acomplejada y sin intuición

   El mensaje de un sueño

7. VIOLETA

 

   Del conocimiento a la sabiduría

   La evolución de los pueblos

   El poder de la fe

   Los misterios del universo

 

Fin de curso

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ALBA

Hola. Yo soy Alba. Tengo catorce años y soy una niña muy normal. No soy ni rubia ni morena, ni alta ni baja, ni gorda ni flaca, ni inteligente ni burra. Como he dicho, soy una niña aburridamente muy normal. Lo que ya no es tan normal en mí, por fortuna, es mi vida, ¡esa sí que es emocionante!

     Mi padre es biólogo y mi madre es médico pediatra. Ambos trabajan para una organización que constantemente los manda de un lugar para otro. Desde que nací nunca hemos pasado más de dos años en un mismo lugar. Hemos vivido en los cinco continentes y de todos ellos he aprendido mucho. De mi padre he aprendido a estar en silencio y a observar. Cuando cumplí los siete años me empezó a llevar a sus expediciones en la selva y teníamos que caminar en silencio y observar la naturaleza. De mi madre en cambio he aprendido todo lo opuesto, a ella le encanta hablar y convivir con la gente. Siempre que llegamos a un lugar nuevo no pasan ni dos semanas que ya conocemos a medio pueblo.

     De todo esto lo que más me cuesta son los inicios, hacer nuevos amigos y sobre todo entender la cultura, la forma de pensar, actuar y sentir de la gente. A veces es divertido aunque también confuso porque me equivoco y meto la pata a menudo.

     Recuerdo cuando nos fuimos a vivir un año a China y yo me acerqué a dar un beso al nuevo compañero de trabajo de papá, casi le da un infarto. Resulta que ahí no tienen la costumbre de tocar a la otra persona para saludarse y sólo se debe hacer una leve reverencia.

     También recuerdo un verano que fuimos a un pueblo muy tradicional de Túnez y yo le llevé un regalo a una vecina que me invitó a jugar con su hija. Sin saber ni pensar se lo di con mi mano izquierda y la señora no lo agarraba para nada. Le tuve que decir que era para ella con gestos exagerados por mi parte, pero seguía mirándome sin agarrarlo. Al final, mi amiga Nura, que significa “flor” en árabe, me explicó que con la mano izquierda no podía tocar a otra persona ni dar o recibir nada. Lo sorprendente fue cuando le pregunté el porqué y me comentó que porque es la mano que usan para limpiarse cuando van al baño. Después me di cuenta que no usaban papel higiénico y en su lugar todos los baños, al lado del inodoro, tenían una manguera especial para lavarse, obviamente con la mano izquierda.

     Ahora nos estamos mudando a México por un tiempo y me pregunto cómo es la gente allá. La Navidad pasada fuimos quince días de visita para arreglar nuestra llegada. Pude darme cuenta que los hombres siempre se saludan estrechando la mano cada vez que se ven, pero si son de mi edad mayormente lo hacen con un juego de manos que todavía no me aprendo. Las chicas, en cambio, prefieren dar un sólo beso. De eso me acuerdo muy bien porque en Europa se dan dos o tres besos dependiendo del país, y cada vez que en México yo iba a dar el siguiente beso ellos se apartaban y yo me quedaba con cara de pez esperando el segundo.

     Aunque ese no ha sido mi peor ridículo en temas de saludos. En el Tíbet se saluda sacando la lengua con la boca abierta. Allí todos te saludan, aunque no te conozcan y a mí eso me hizo tanta gracia que me pasaba el día con la boca abierta y la lengua afuera. El problema fue cuando durante el viaje entramos en la India y yo seguía sacando la lengua a medio mundo.  Hasta que me vi sacándole la lengua a un chico guapísimo, alto, delgado, de ojazos negros y dientes deslumbrantes. Estaba con sus padres y los tres nos saludaron juntando las palmas de sus manos frente al pecho, inclinando la cabeza y diciendo “Namasté”, que es una forma de presentar respetos que significa “la divinidad que hay en mí honra la divinidad que hay en ti y viceversa”. Mis padres devolvieron el saludo de la misma forma. Entonces todos se me quedaron mirando riéndose por la nariz y yo me quedé paralizada, todavía con la boca abierta y la lengua afuera, mientras avergonzada me sonrojaba como un tomate frente a tan guapo ejemplar.

     En fin, que espero que mi estancia en México sea divertida y haga amigos pronto. Ya estoy empezando a preparar mi arco iris de adaptación. El arco iris es un proceso que mis padres me enseñaron a hacer desde pequeña para que aprenda a entender la forma de vivir y pensar de la gente con quienes convivimos. Se los voy a ir explicando poco a poco sobre la marcha…

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1  ROJO

 

Temas principales: La familia, el hogar, la estabilidad económica, y la educación estructurada.

Valores destacados: La estructura familiar, los límites, la constancia, el arraigo, la estabilidad, la prosperidad.

 

LA ESTRUCTURA FAMILIAR

 

    

El color rojo forma la primera franja del arco iris y me sirve para hacer el primer acercamiento y valoración de la gente. Mis papás dicen que para conocer la forma de vivir y pensar de la gente lo primero que hemos de observar es su franja roja del arco iris. El color rojo simboliza la familia.        

     Según el esquema que me dibujaron mis papás, la familia es la base de todo bienestar en el ser humano. La familia debe estar bien estructurada y saber marcar límites sanos con constancia, como el darnos de comer todos los días, llevarnos a la escuela, asegurarse de que nos aseamos y no hacemos cosas indebidas, y todo eso. Dice mi papá que de esta forma se crean los hogares y se logra proteger y nutrir a los hijos. Si un niño percibe la protección de sus padres se siente sano, seguro y con confianza de que sus necesidades básicas van a estar provistas. Además, el tener un hogar aporta la sensación de pertenencia y estabilidad. Y todo esto, hace que una persona consiga ser próspera en la vida.

     Por el contrario, si la familia no está bien estructurada y los padres no son constantes en sus obligaciones y marcan límites inadecuados o inestables, como el no tener siempre comida en casa o no enseñar a sus hijos a que sean limpios y respetuosos, entonces los niños crecen sin esa seguridad y confianza de que sus necesidades básicas van a ser provistas. Esto les hace sentir miedo. Mi papá me explicó que cuando una persona tiene miedo, si este miedo lo siente durante toda su infancia, se hace tan grande que en lugar de ayudarte te domina.

     Me acuerdo cuando una vez lo acompañé a una expedición en la sabana y al llegar a un parque de protección y cuidado de los leones mi papá pregunto por Iñiko, que significa “nacido en tiempos difíciles”. Iñiko es un león que encontraron de cachorro al lado de su madre muerta de hambre. Ellos se lo llevaron al refugio y lo alimentaron y cuidaron hasta que estuvo listo para regresar a la sabana. Pero cuando lo dejaron libre, siempre regresaba y jugaba con los cuidadores. Luego estuvo un tiempo sin aparecer, y cuando lo hizo de nuevo, estaba tan hambriento, que su instinto de supervivencia le hizo olvidar el cariño que tenía a los cuidadores y los atacó. Por fortuna no pasó de un accidente.

     Mi padre me dijo entonces que, ante la necesidad de supervivencia un ser vivo actúa instintivamente sin reconocer ni valorar nada que no sea la satisfacción de sus necesidades primarias. Eso es lo mismo que ocurre con los seres humanos cuando viven en una sociedad que los mantiene sometidos en la pobreza sin casi posibilidades de superarse. Es mucho más fácil que pierdan los límites del respeto y tomen (roben) lo que no pueden o saben obtener de otra forma.

     Entendí lo que me quería explicar mi papá. Pero lo que no entendí es porqué algunas personas adineradas también roban, son agresivas y egoístas. A lo que me respondió que el tener la protección y nutrición que nos ofrece el dinero no es suficiente para alcanzar la prosperidad en todos sus sentidos. Para lograr ser una persona próspera también es necesario estar provistos de un hogar, el cual provea una educación constante y límites adecuados. Ya que, un hogar sin dinero, así como el dinero sin un hogar, son incompletos y nos ponen con un pie en el miedo y el otro en la prosperidad. Así, las personas que crecen en esta situación, navegan entre el miedo y la prosperidad dependiendo de las circunstancias. No obstante, a una familia pobre, pero bien estructurada y unida por el amor, le va a ser mucho más fácil alejarse del miedo y alcanzar la prosperidad que a una familia rica sin estructura y amor.

     Entonces mi papá, que siempre aprovecha para contarme historias, me explicó la historia de Dada, que significa “pelo rizado” y Chiumbo, que significa “pequeño”. Dada y Chiumbo eran dos huérfanos nacidos en una pequeña y muy pobre aldea de la sabana y desde niños eran explotados trabajando quince horas diarias como guías en los safaris para los turistas. Un día Dada quiso enseñar un lugar fuera de ruta a los turistas, y ellos, encantados, le compensaron con una muy considerable propina. Con ese dinero pudieron comprar comida para casi toda la aldea. Entonces a Dada se le ocurrió hacer lo mismo en cada safari, pero como no todos le daban la misma propina decidió pedirla. Luego empezó a engañar a los turistas cobrándoles dinero por llevarlos a lugares para los que ya habían pagado por asistir. Poco a poco sus engaños y mentiras eran más grandes, al igual que sus “negocios”. Ahora es quien controla todos los safaris que se hacen en el área. Tiene mucho dinero, pero sigue actuando con instintos de supervivencia porque sigue engañando para conseguirlo, es agresivo y muy posesivo. Chiumbo por otra parte siempre fue muy dócil, hacia honor a su nombre porque era pequeño y enfermizo, algo descuidado y siempre víctima del humor de Dada, quien no paraba de darle órdenes. Lo poco que le pagaba Dada lo regalaba a su familia, y a pesar de hacer siempre todo el trabajo, aún no conseguía salir de la condición de pobre porque no se atrevía a exigirle nada a Dada.

     Mi papá dice que ellos son el ejemplo de las dos polaridades, la que lucha como Dada y la que se resigna como Chiumbo. Aunque ambas están equivocadas por nacer del instinto del miedo. Según mi papá, lo más difícil para cualquier ser humano es cambiar la forma de actuar con la que nos educaron nuestras familias. Sin embargo, esta debe ser la meta para aprender y superarnos en la vida.

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MEDITA Y DEBATE

 

  • ¿Crees que la familia es la base del bienestar del ser humano?

  • ¿Cuáles creen que deberían ser los límites que impongan los padres? Pon algunos ejemplos.

  • ¿Crees que el amor y la unidad familiar, sin una estructura y límites adecuados, serían suficientes para que una persona logre ser próspera en todos sus sentidos?

  • ¿Para qué sirve el miedo? ¿Recuerdas alguna ocasión en la que el miedo te haya ayudado? ¿Recuerdas alguna ocasión en la que hayas actuado dominado por el miedo?

  • Si tuvieses mucha hambre, ¿harías como Iñiko y te pelearías o robarías la comida a tus amigos?

  • Dada y Chiumbo nacieron en una pequeña aldea muy pobre en medio de la sabana, cuyos habitantes eran muy ignorantes y no conocían otra forma de vida que la que llevaban. Considerando esto, ¿crees que Dada y Chiumbo podían haber encontrado otra forma de vida más próspera y honrada? De ser así ¿cuál y cómo?

  • ¿Quién crees que tomó la mejor decisión, Dada o Chiumbo? ¿A quién te pareces más?

  • ¿Por qué crees que Dada seguía robando cuando ya tenía dinero? ¿Conoces a gente rica que sea avara o robe?

  • ¿Conoces a alguien que haya crecido dentro de los parámetros del miedo? De ser así ¿crees que haya algo que tú puedas hacer para ayudar a esta persona a ser más próspera?

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Temas principales: La pobreza, el cuidado de hijos de familiares, el abandono de los hijos.

 

Valores destacados: La solidaridad, el sacrificio.

HOGARES SIN RECURSOS

Todos los fines de semana voy con mi mamá a un pueblito maya de la zona de Yucatán donde su organización está haciendo cirugías de labio leporino a niños sin recursos.

   Allí me quedo con una familia cuya mamá, doña Nelli, que significa “verdad” en maya, cocina para la organización. Doña Nelli tiene dos hijos, Jesús de diecisiete años y Guadalupe de quince. Con ellos también vive una prima que se llama Carolina. Parece ser que aquí es normal que los familiares cuiden y eduquen a los hijos de parientes cuando estos no pueden o no quieren. Todos juntos viven en una pequeña cabaña con techo de palma de guano. La cabaña debe medir como unos treinta metros cuadrados. Hay un mueble viejo que la separa en dos áreas. En una de ellas, guardan la ropa y enseres personales de toda la familia. Por la noche allí duermen doña Nelli y su esposo, mientras que los tres niños cuelgan sus hamacas en la otra parte de la cabaña.

   Carolina tiene catorce años, como yo, y vive con sus tíos porque su mamá está muy enferma y no puede cuidarla. Ella quiere mucho a su mamá y siempre que puede le escribe o la llama a la caseta del pueblo. La pobreza sólo les permite un teléfono para todo el pueblo. Cuando alguien llama, tiene que volver a llamar después para darles tiempo de ir a buscar a la persona con quien quiere hablar. Por fortuna los pueblos son pequeños y todos se conocen.

   El papá de Carolina se fue de su casa cuando ella tenía ocho años. Ahora vive en un pueblo cercano con su nueva familia. Ella no ha vuelto a verlo, y eso lo sabe porque se lo cuenta un vecino. Este vecino a diario camina los treinta kilómetros que separan ambos pueblos para ir a intercambiar víveres, ya que en esos lugares muy frecuentemente se usa el trueque en lugar del dinero.

   Carolina y yo nos hemos hecho muy amigas. Ella me cuenta muchas cosas de Chiapas, el lugar donde nació. En su pueblo la gente se levanta muy temprano para ir a trabajar en los cafetales. En invierno hace mucho frío a esa hora de la madrugada. Pero a ella le encantaba respirar el aire frío de la montaña y escuchar el silencio de la naturaleza mientras, todos juntos, caminaban durante tres horas colina arriba.

   Todos en el pueblo visten con las mismas ropas típicas. Los colores y diseños del tejido diferencian a la gente de un pueblo con las de otro. Aquí llegan algunas personas de Chiapas a vender sus artesanías. La mayoría son mujeres, y muchas van descalzas y cargando a sus bebés. Carolina dice que es por falta de dinero, porque en casi toda la región hay mucha pobreza.

   También me contó que cuando su mejor amiga Zaidy, que significa “orgullo de padre”, tenía dieciséis años, su padre la vendió, o mejor dicho la cambió por un pequeño pedazo de tierra, a un señor adinerado de otro pueblo. Se supone que ella trabajaría como sirvienta, aunque también cabía la posibilidad de que se casara con el patrón y le diese hijos.

   Cuando yo me escandalicé con todo lo que me estaba contando, Carolina me frenó y me dijo que las cosas no eran como yo creía. Zaidy vivía con sus padres, dos abuelos enfermos y seis hermanos menores. Sus padres y ella trabajaban en los cafetales mientras los abuelos y los niños se quedaban solos en casa. Aún y así, no ganaban el dinero suficiente para poder alimentar y cuidar a toda la familia. Cuando ese señor le hizo la oferta a su padre, ella se asustó. Pero su padre nunca le pidió nada. De alguna manera, dejaba que fuese ella quien tomase tal decisión.

   Tuvieron que pasar varios meses y algunas desgracias para que ella aceptase. Esto fue una tarde de un crudo invierno. Su abuelo, ya muy enfermo, estaba durmiendo en la hamaca. Su abuela, intentaba acomodar unos troncos para que no se apagase el fuego que había en el suelo, justo en medio de la cabaña. Lo usaban para cocinar y para mantenerse un poco calientes. Su papá estaba trabajando en los cafetales y no regresaría hasta la noche. Su mamá, se hacía la fuerte, y no paraba de buscar cosas que hacer con tal de no echarse a llorar. Su hermanita de trece años había salido a recoger leña al monte. La de once, estaba cocinando. La de nueve, lavando ropa. Y la de siete, cuidando a sus dos hermanitos más pequeños.

   No se despidieron. Era demasiado duro. Cuando Zaidy oyó el ruido de la camioneta, miró por última vez al que hasta entonces había sido su hogar. Se quitó los zapatos, y con los ojos llorosos salió descalza al encuentro de su nuevo patrón. La última mirada fue para su mejor amiga, Carolina, quien se escondía silenciosa tras un árbol cercano.

   Con suerte, su familia ya no pasaría tantas necesidades. Ese pedazo de tierra los ayudaría a salir adelante. Hace dos años que Zaidy se fue. En todo este tiempo, sólo regresó una vez al pueblo. Carolina ya estaba con sus tíos y no pudo verla. Pero supo que la trataban bien, o al menos eso decía ella. Trajo muchos regalos para todos en el pueblo. Dicen, que ese día su rostro dibujaba una gran sonrisa. Pero los que más la conocían, vieron una profunda tristeza y añoranza en su corazón.

   Claramente, todo esto significa una franja roja débil. Tanto Carolina como su amiga Zaidy provienen de un pueblo y familias muy unidas. Ambas tenían hogares agradables. Sin embargo, la situación económica en que vivían no les permitió a sus familiares proveerlas de protección y nutrición. Esto les hizo sentirse inseguros y con miedo. La desconfianza de que su vida pudiese cambiar, hizo que Zaidy y su familia sacrificasen la unión familiar con tal de garantizar una solución económica. Por otro lado, Carolina, está bien con sus tíos y primos, aunque extraña mucho a su mamá. Creo que el abandono de su padre y la mala salud de su madre le han afectado mucho. Pero, el gran amor que le profesa su madre y la estabilidad y estructura familiar que le proveen sus tíos, la empujan a luchar sanamente por cambiar su destino. Y de momento lo está consiguiendo.

MEDITA Y DEBATE

 

  • ¿Te parece correcto o adecuado que se dejen los hijos con los familiares cuando los padres no pueden o no quieren cuidarlos? ¿Tú lo aceptarías?

  • ¿Cómo crees que se sienten las familias que tienen que vivir en casas tan pequeñas, sufren la falta de privacidad y espacio o bien se sienten más unidos y protegido? ¿Cómo te sentirías tú?

  • ¿Conoces a alguien cuyo padre los haya abandonado por su nueva familia? ¿Crees que es correcto o bien piensas que un matrimonio debe ser para toda la vida aún y si no eres feliz con tu pareja?

  • ¿Cuál crees que sea la mejor edad para casarse? ¿Te casarías antes si no tuvieses la oportunidad de estudiar o si no estuvieses a gusto viviendo con tus padres?

  • ¿Te gusta la idea de que todo un pueblo se vista de la misma forma para identificarse o prefieres que cada quien vista como quiera? ¿Has comprado alguna vez accesorios y ropa que no son imprescindibles para protegerte? ¿Tienes más ropa de la que necesitas? De ser así, ¿no crees que es un acto consumista? Si conocieses a alguien en condiciones pobres, ¿le darías parte de tu ropa? ¿Crees que en tu localidad haya gente así?

  • ¿Has comprado alguna vez artesanías a las vendedoras indígenas o crees que es mejor comprarlas en una tienda establecida? ¿Te parece correcto regatearles el precio? ¿Alguna vez se te ha ocurrido darles de más para ayudarlas?

  • ¿Crees que la riqueza está bien distribuida en el mundo? ¿Puedes hacer algo para cambiar eso, qué?

  • ¿Ves con buenos ojos la decisión que tomó Zaidy y su familia? ¿Crees que tenían otras opciones? De ser así, ¿cuáles son y por qué crees que ellos no las ven o no las aplican?

  • ¿Piensas que el señor que la compró actuó correctamente y que realmente la ayudó, o más bien crees que abusó de la situación? ¿Qué hubieses hecho tú en su lugar?

  • ¿Crees que Zaidy será feliz con esa vida y se sentirá segura y protegida en su nuevo hogar? ¿Crees que se está perdiendo de algo? De ser así, ¿qué crees que arriesga a cambio de esa seguridad y estabilidad económica? Si estuvieras en su lugar, ¿qué hubieses hecho?

  • ¿Te casarías por dinero, es importante para ti que tu pareja tenga dinero, o te casarías igual si fuera muy pobre?

  • ¿Conoces a alguien que como Zaidy y Carolina gocen de un hogar pero carezcan de la protección económica? De ser así, ¿cómo han resuelto esta situación?

  • Cuando Zaidy se fue de su casa se quitó los zapatos. ¿Por qué crees que lo hizo?

  • Carolina usa la expresión “…y le diese hijos”. En México se usan muchas otras expresiones similares, como decir “mande” cuando alguien te llama. Analiza bien el significado de estas palabras. ¿Qué te dicen? ¿De dónde crees que ha salido esta forma de expresarse y por qué?

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Temas principales: Las diferencias socio-económicas y el trato entre distintas clases sociales, la ausencia familiar compensada con dinero, y la amistad posesiva.

Valores destacados: La humildad, el compartimiento.

LA AUSENCIA FAMILIAR COMPENSADA CON DINERO

 

Hoy fui invitada a pasar la tarde en casa de Andrea, una compañera de la escuela. Hace un mes le celebraron su catorceavo cumpleaños en el inmenso jardín trasero de su casa. Entre familia y amigos había más de cien invitados, entre ellos, Ana Claudia, su amiga de la infancia.

     Andrea y Ana Claudia son las típicas niñas fresas y populares de la escuela. Ambas son muy guapas y son la envidia secreta de muchas niñas de la Secundaria. La mamá de Andrea siempre la recoge en la escuela, y también se llevan a Ana Claudia porque a sus papás se les dificulta pasar a recogerla. Ana Claudia come en casa de Andrea, y luego pasan las tardes haciendo la tarea de la escuela y arreglándose. Se prueban todo tipo de combinaciones de ropa, se hacen la manicura y pedicura, se ponen mil cremas en la cara para controlar el acné y se maquillan de mil formas según el tipo de ropa que usen.

     Andrea es una niña muy inteligente, sencilla, generosa y amable con todos. Ana Claudia, en cambio, es un poco más huraña y casi no permite que las demás compañeras se unan a su grupo. Es un poco posesiva con la amistad de Andrea.

     A media tarde recibimos la compañía de Vanesa, una vecina de Andrea. Vanesa y Andrea siempre han jugado juntas desde pequeñas en el vecindario. Pude observar como Ana Claudia se ponía celosa y era desagradable con Vanesa, mientras que ésta ni rechistaba con tal de que le permitiesen formar parte del grupo.

     Cuando subimos a ponernos el traje de baño para ir a la piscina, vi a otra chica de tez oscura que parecía tener nuestra misma edad. Se quedó un poco extrañada de que le hablase y no quitaba la vista del pasillo como si estuviera temerosa de que la sorprendiesen charlando conmigo. Le pregunté a Andrea si podíamos invitarla a la piscina y algo confusa me respondió que ella era la sirvienta. Ana Claudia saltó escandalizada ante mi propuesta y empezó a “ubicarme” por semejante “desfachatez”. Cuando las cuestioné sobre la razón de fondo por la cual consideraban tan inadmisible el hecho de invitarla, su respuesta fue que una sirvienta no puede hacer lo mismo que el propietario. Ya que luego se acostumbra y se toma la libertad y confianza de considerarte como una igual. Eso la puede llevar a que te pierda el respeto y deje de querer hacer bien su trabajo, que es limpiar y servir. Por supuesto que no estuve de acuerdo con la respuesta de Ana Claudia, pero en ese momento no pude replicar porque ya se estaban tirando a la piscina.

     Más tarde, jugamos a un juego en el que se debe decir la verdad sobre lo que nos pregunten. Ese juego me ayudó a entender mejor el porqué de la manera de ser de Ana Claudia y Vanesa.

     El motivo por el cual Ana Claudia es una persona algo egoísta, posesiva con la amistad, soberbia, superficial y hasta un poco obsesiva con las apariencias, entendí que se debe a que también tiene la franja roja débil. Sus papás tienen mucho dinero y le complacen todos sus caprichos, pero nunca están en casa por razones de trabajo y reuniones sociales. Ana Claudia está falta de cariño y de convivencia familiar, lo que compensa buscando la felicidad temporal que trae el dinero. Siempre está comprando cosas que la hacen sentir bien, y cuando dejan de hacerlo, compra más. Esa es su forma de no afrontar y ver lo que realmente le sucede y necesita, que es pasar tiempo de calidad con su familia.

     Referente al tema de la sirvienta, pienso que aunque puede suceder lo que Ana Claudia dice, no creo que sea un patrón aplicable a todas las sirvientas. Esa soberbia que mostró frente a la sirvienta, la adjudico a su forma de vivir, en la que se resalta el dinero por falta de estructura familiar. Ella está acostumbrada a dar más importancia al dinero que a la estructura y los límites. Por tanto, con la sirvienta marca las diferencias socio-económicas e ignora la estructura y los límites. Ya que con una buena estructura de trabajo y límites, la sirvienta, que vive en la casa, podría perfectamente disfrutar de la piscina sin dejar de hacer su trabajo.

     Por otra parte, Vanesa, aunque viene de un hogar con las mismas características, es todo lo opuesto de Ana Claudia. Vanesa es muy sencilla, tímida, callada y temerosa (al punto de no defenderse ante las ofensas y desprecios de Ana Claudia). También está un poco acomplejada de su cuerpo, porque según ella está gorda y fea, aunque a mí no me lo parece. Vanesa vive triste y resignada por su situación familiar. Aunque la acepta sin rechistar, como todo. De la misma forma que acepta los malos tratos de Ana Claudia con tal de que le permitan formar parte del grupo y sentir esa compañía de amigas y familia que tanto necesita.

MEDITA Y DEBATE

 

  • ¿Qué tanta importancia tiene para ti la apariencia física, sigues las modas, descartas o juzgas a tus amistades por como visten, cuánto dinero traen o el coche y la casa que tienen?

  • ¿Preferirías tener menos dinero pero aún y así tener el suficiente para vivir, aunque sea sin grandes lujos, y que tus padres tuviesen más tiempo libre para estar contigo, o por el contrario, no te importaría demasiado que ellos estuviesen ocupados y preferirías disfrutar de los lujos que te pudiesen ofrecer?

  • ¿Cambiarias tu apariencia y forma de actuar con tal de ser aceptada por un grupo, tolerarías ofensas y burlas?

  • ¿Tienes sirvienta en tu casa, has intentado establecer amistad con ella o sólo le das órdenes? Si ésta fuese de tu edad ¿le permitirías que fuera de su horario de trabajo se quedase a jugar contigo, la presentarías con tus amistades, la invitarías a una salida con tus amigas?

  • Si tienes sirvienta, pregunta a tus padres cuánto dinero gana por su trabajo. ¿Trabajarías por un sueldo similar? Si fueses rico, ¿le pagarías el doble a tu sirvienta o le seguirías pagando lo mismo que se paga generalmente? Explica el porqué.

  • ¿Crees que el dinero da la felicidad y que comprando muchas cosas puedes compensar la falta de tiempo de calidad con tus padres?

  • ¿Estarías dispuesto a recibir desprecios con tal de formar parte de un grupo, aceptarías migajas de cariño, o bien harías honor al dicho: “mejor solo que mal acompañado”?

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Temas principales: La corrupción y las mordidas, espiar y escuchar conversaciones ajenas.

Valores destacados: La honestidad, saber decidir qué es lo correcto.

EL CAMINO EQUIVOCADO HACIA LA PROSPERIDAD

 

Este fin de semana mientras Guadalupe y Carolina me enseñaban a hacer sombreros con las hojas de palmeras, vimos a mamá discutiendo con un señor chaparro y regordete que traía una cartera bajo el brazo y les mostraba unos documentos. Eso me puso algo nerviosa porque pocas veces he visto a mi mamá tan molesta. Aunque sé que no es correcto, una mezcla entre la curiosidad y la preocupación, me llevaron a esconderme tras unos matorrales cercanos para poder escuchar la conversación que estaban sosteniendo.

     Parece ser que ese señor les exigía un tipo de permiso para poder estar ahí. Lo que les hacían pagar por ese permiso era una suma elevada de dinero que representaba dejar de hacer diez cirugías. Mamá argumentaba el por qué nunca antes le habían mencionado ese permiso. El Dr. Cuauhtémoc, un colega suyo, excusándose ante el señor, agarró a mi mamá por el brazo para poder hablar a solas con ella. Entonces la apartó acercándose hacia donde yo estaba escondida.

     Asustada ante la idea de poder ser sorprendida espiando, di repentinamente un paso hacia atrás y tropecé con una piedra que me hizo sentarme de golpe en el suelo. Ahogando un grito de dolor intenté acomodarme. Pero en eso, que veo que de entre mis pies, sale por debajo de una de las piedras que moví, un tremendo alacrán negro. Ahora sí que estaba al borde de una crisis de nervios. Pero sabía que si gritaba y mi mamá me encontraba haciendo de chismosa no le iba a hacer ninguna gracia. Ya me habían dicho que los alacranes no son tan venenosos como los escorpiones y que difícilmente su picadura podía matar a una chica sana de mi edad, sin embargo, eso no ayudaba a reducir el pánico que sentía en esos momentos. Supongo que era mi castigo por chismosa. Ese alacrán, parado a menos de tres centímetros de mi pie desnudo, no me permitió seguir escuchando con propiedad el resto de la conversación. Aunque pude alcanzar oír que discutían sobre el darle o no la mordida que pedía el señor a cambio del permiso.

     Cuando se fueron y pude huir de la escena de crimen y suspense, Carolina y Guadalupe me preguntaron porque estaba tan agitada. Obviamente no les conté lo del alacrán porque sabía que se iban a reír de mí. Yo, la hija de un reconocido biólogo, que ha andado por medio mundo y tocado cientos de especies raras y peligrosas de animales, asustada por un “inofensivo” alacrán. Sólo les expliqué lo que alcancé a escuchar de lo ocurrido. Y por fortuna me aclararon lo de la “mordida”, ¡y menos mal que lo hicieron!, porque ya empezaba a creer que estuve alucinando de miedo. Resulta que el señor no quería que lo mordiesen a cambio de no pagar los permisos, si no que una “mordida” es un término que se usa en México y representa el hecho de dar dinero a cambio de un favor… Mmm, me pregunto si habrán aceptado.

MEDITA Y DEBATE

 

  • En el lugar de Alba ¿te hubieses escondido para escuchar la conversación, crees que es correcto?

  • Si la mamá de Alba la hubiese sorprendido escuchando ¿crees que debería castigarla o aconsejarla?

  • ¿Qué opinas sobre las “mordidas”, es correcto pedirlas o pagarlas?

  • Considerando que el hecho de pagar ese permiso representa hacer diez cirugías menos a niños sin recursos, y que pagando la mordida se reducirían a sólo dos cirugías menos ¿crees que deberían de pagarla, por qué?

  • ¿Cuál crees que sea el motivo que lleva a la gente a pedir y a pagar las “mordidas”, crees que provengan de una familia con debilidad estructural?

  • ¿Sabes si alguna vez tu familia o amigos se han visto involucrados en una situación en la que han pedido o pagado una “mordida”? De ser así ¿consideras correcto lo que hicieron y, qué hubieses hecho tú en su lugar?

  • Una persona que pide una “mordida” ¿debe ser juzgada y castigada? Infórmate sobre qué dice la ley al respecto.

  • Una persona que paga una “mordida” ¿debe ser juzgada y castigada? Infórmate sobre qué dice la ley al respecto.

Analiza el esquema de la familia e intenta ubicar dónde estás tú ahora. Haz lo mismo con tus familiares y amistades más cercanas.

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